lunes, 23 de septiembre de 2013

Aún había más

En el curso normal de mi vida, me habría ido  y ahí habría quedado todo, en un "te llamaré". Pero para mi asombro, aún había más por vivir.

Volví donde estaban mi hermana y mis amigos. Como no, ella estaba enfadada por haberme ido a besar a aquel chico, había hecho lo de siempre (según ella, claro está). Se despidió enfadada de mí, y se fue.

Al salir, tan sólo éramos cuatro. Jorge, Naty, Noelia y yo. Nos organizamos para irnos a Mariano Rojas (una zona de tascas), y en ese tiempo, A salió de la discoteca.

Seré sincera, no recuerdo exactamente el momento, ni cómo me moví, ni qué dije. Recuerdo que su amigo estaba hablando con Noelia, y que mientras, yo estaba abrazada a él, apoyada en un coche. Le besaba y le miraba con miedo. Me gustaba, me gustaba mucho. Era extraño pero me sentía tan cómoda abraza a él...

Cuando el miedo me había invadido, atiné a decir aquello que siempre pensaba pero que callaba para mí. Le pregunté si realmente me llamaría, si no sería un rollo más de tantos. Era casi una súplica, un "si vas a hacerme daño, déjalo, ya he sufrido bastante". Y fue ahí cuando mi Gentleman, con su voz sensual y su intensa mirada me dijo que me llamaría al día siguiente, es más, me preguntó a qué hora quería que me llamase.

"A las dos. ¿Seguro que me llamarás? - Si".

Me fui de allí como si me hubiesen regalado un trozo de cielo. Y eso que tan sólo era la promesa de un extraño al que acaba de conocer. Un extraño que me había regalado sus besos. Un extraño que me hacía sentir segura entre sus brazos y temerosa en su mirada.

¡Oh! Qué noche...qué fiesta sorpresa..qué recuerdos..

¿Queréis una anécdota curiosa? Esa noche A no fue el único en besarme. Esa noche, una extraña me robó un beso sin darme cuenta. Aunque esa, ya es otra historia...



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