Yo por mi parte no paraba de sonreír y dar vueltas a lo que acababa de ocurrir.
Pasado un rato, movilizamos al grupo y decidimos coger camino hacia una conocida discoteca "Luminata". No recuerdo si pagamos la entrada o nos dejaron pasar gratis, pero recuerdo qué ocurrió al entrar.
Prácticamente la discoteca aún estaba vacía. Entramos y nos acoplamos a la izquierda, junto a una mesa donde pudimos dejar todo lo que llevábamos, que no era poco. Después, fui con las chicas al baño. Me arreglé el pelo, me pinté los labios y salimos a darlo todo en la pista de baile. Aunque eso sí, primero hicimos una parada para pedir un mojito.
Y ahí estaba yo, bailando con más ganas que nunca, riendo, y como de costumbre, observando a todos los que nos rodeaban. Entonces le vi.
Estaba sentado en una especie de barra. Le miré. Algo dentro de mí empezó a volverse loco. Y me acerqué a él. Me senté a su lado, mojito en mano: "Quiero saber de dónde viene esa chulería". No recuerdo qué más le dije, ni que me contestó él. Aunque si recuerdo que nos hicieron una foto, algo que me pareció muy raro, y que poco después me levanté y volví con el grupo. Pasado un rato, el Gentleman desapareció de mi vista.
Fue Naty de nuevo quien me preguntó por él. "Lo he perdido" le dije, no le veo. "Vamos a dar una vuelta". Me cogió de la mano y atravesamos la discoteca. No tardamos mucho en encontrarle. Ahí estaba, sentado en una escalera junto a la tarima. Serio, observando lo que le rodeaba. "Ahí está" y ella desapareció. Me acerqué a él, sonriendo. Nos miramos, dijimos algo y nos besamos. Pero este fue un beso distinto, intenso. Me despedí de él y me fui...